Cuando pensamos en el cuidado de la boca, seguro que nos imaginamos el clásico cepillo de dientes, el hilo dental o algún enjuague bucal. Por espacio de décadas, la higiene bucodental se centró solo en eliminar bacterias: cuantas menos, mucho mejor. Pensemos que las bacterias son enemigas y deben ser erradicadas.
Eso sí, lo cierto es que es una visión incompleta y tu boca precisa un equilibrio, no estar limpia de bacterias. La microbiota oral apareció en escena y lo cierto es que ha supuesto una revolución en la odontología moderna.
La microbiota oral es una aliada
Desde Probactis explican que está formada por las bacterias, virus y levaduras que habitan por lo general en nuestra cavidad oral y orofaríngea, los cuales participan activamente en varios procesos relacionados con la salud de las vías respiratorias altas.
Pese a que son distintas de la intestinal, sí que comparten algunas funciones con ella, como la regulación de la respuesta inmunitaria y la prevención de algunas infecciones, aunque los mecanismos para lograrlo son bastante distintos. Al igual que sucede con la intestinal, utilizar antibióticos puede terminar alterando el equilibrio, favoreciendo los estados de disbiosis asociados a las alteraciones en la salud.
Para hacerse una idea de su complejidad, lo cierto es que la microbiota normal de la boca cuenta con más de 700 especies bacterianas distintas conocidas hasta ahora, a las que se añaden hongos, virus y arqueas. Es una variedad comparable a la del intestino, aunque se conoce menos por el gran público.
Normalmente, muchas de estas bacterias cumplen unas funciones de las más beneficiosas. Lo que hacen es competir por bacterias patógenas por recursos y espacio, manteniendo el equilibrio del ecosistema oral, participando en procesos metabólicos y ayudando a que se regule el PH de la boca, lo que es clave para la prevención de la caries dental.
Algunas de ellas segregan sustancias antimicrobianas naturales que crean un entorno lo más hostil para los invasores que tanto daño causan.
El problema aparece al no estar todo debidamente equilibrado. A esto se le llama disbiosis. Hay que tener en cuenta que este es un estado en el que las bacterias “malas” son más que las “buenas”, por lo que es más fácil que puedan aparecer las enfermedades.
¿Qué ocurre cuando se rompe el equilibrio? Las causas de la disbiosis oral
No es algo que podamos decir que suceda de un día para otro. Realmente son el resultado de una serie de factores que se acumulan y que, con el paso del tiempo, alteran la composición de la microbiota.
Algunos de los más habituales son:
Dieta rica en azúcares refinados
Las bacterias que se llaman cariogénicas, como ocurre, por ejemplo, con el Streptococcus mutans, lo que hacen es alimentarse de azúcar simple y producen ácidos como subproducto. Lo que hacen es desmineralizar el esmalte dental, y son clave para que haya unas buenas condiciones para que aparezca la siempre temida caries.
Recuerda que cuanta más cantidad de azúcar consumas, más ayudas a estas bacterias acidogénicas frente a las beneficiosas.
Higiene deficiente o excesiva
Si es insuficiente, permite que se pueda acumular placa bacteriana, un biofilm en el que prosperan los patógenos. Pero al contrario, también se producen problemas, ya que, si se usan en exceso los antisépticos agresivos, se eliminan las bacterias malas y las buenas, donde se dejan espacios vacíos que se recolonizan por ellos mismos.
Tabaco y alcohol
Los dos lo que hacen es alterar el ambiente oral, reduciendo la producción de saliva, que ayuda al crecimiento de las bacterias asociadas a las enfermedades periodontales.
Medicamentos
Hay fármacos, en especial los antibióticos de amplio espectro, que tienen un gran impacto en la microbiota oral. Existen también medicamentos que reducen la salivación y que pueden favorecer indirectamente la aparición de la disbiosis.
Estrés y cambios hormonales
Lo que sucede es que se debilita el sistema inmunitario local, haciendo que la boca sea más vulnerable a las infecciones. Los cambios hormonales, como pasa con el embarazo o la menopausia, pueden terminar alterando el equilibrio microbiano.
Al romperse el equilibrio, las bacterias dañinas encuentran el terreno libre para multiplicarse y que aparezcan problemas como la caries, enfermedad periodontal, halitosis y hasta complicaciones sistémicas.
Más allá de la boca: el impacto en la salud general
Por espacio de muchos años, la salud bucodental parecía ser un ámbito de alguna manera aislado. Lo que ocurría en la boca se quedaba ahí, pero esto se sabe hoy que es falso.
La microbiota oral se conecta con el resto del cuerpo mediante algunas vías. Los patógenos y moléculas inflamatorias pasan al torrente sanguíneo, en especial cuando hay enfermedades de las encías. Una vez están en circulación, lo cierto es que pueden acabar afectando a órganos distantes.
En este sentido, la evidencia científica cada vez es más contundente respecto a todo esto. El desequilibrio en la oral está vinculado a enfermedades sistémicas, como los problemas cardiovasculares, la diabetes mal controlada, complicaciones en el embarazo, Alzheimer, artritis reumatoide y hasta algunas clases de cáncer.
Lo que hay que tener claro es que esta conexión tiene unas implicaciones de lo más profundas. Significa que el cuidado no es solamente algo estético o de comodidad; al final, se invierte en salud global.
Los probióticos orales: reforzando las defensas naturales
Son unos microorganismos vivos que, si se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud. Pese a que son más famosos por su uso en salud intestinal, hay cepas en concreto diseñadas para la cavidad oral.
Una de las bacterias que más se estudian es el Streptococcus salivarius M18. Estamos ante una cepa que forma parte de la microbiota oral natural y ha demostrado varios mecanismos que la convierten en un protector eficaz:
Destaca por producir salivaricinas, que son unas proteínas que actúan como antibióticos naturales frente a las bacterias patógenas.
Genera ureasa, la cual neutraliza la acidez y es un problema para el crecimiento de las bacterias que provocan caries. Segrega dextranasas, las cuales rompen la matriz del biofilm dental, lo que facilita la limpieza y limita el desarrollo de las bacterias dañinas.
La respuesta inmune se modula, por lo que baja la inflamación de las encías y los tejidos periodontales. Esto hace que Salivarius M18 no solamente compita con las bacterias patógenas, sino que también transforma el entorno oral en un espacio más sano y resistente frente a las futuras infecciones.
Beneficios clínicos: ¿qué dice la evidencia?
No estamos hablando solamente de teoría. Hay varios estudios clínicos que nos demuestran que la suplementación cuando se toma S. salivarius M18 ofrece beneficios tangibles en distintos contextos:
En las enfermedades periodontales
Quienes tienen gingivitis y periodontitis pueden reducir la inflamación de las encías y su sangrado, además de reducirse las bolsas periodontales.
En niños con manchas negras dentales
Este tipo de manchas, que causan las bacterias cromógenas, reaparecen después de las limpiezas profesionales. El probiótico ayuda a que se reduzca de forma significativa la tasa de reaparición.
En los pacientes en ortodoncia
Los brackets son un problema para la higiene y ayudan a que se acumule placa. Los probióticos mejoran la higiene, reduciendo el mal aliento y la irritación de encías, ayudando a la protección frente a la desmineralización del esmalte alrededor de los brackets.
En la población que tiene un elevado riesgo de caries
Lo que ayuda es a reducir la presencia de Streptococcus mutans (la principal bacteria cariogénica) y ayuda a proteger el esmalte dental.
Estos beneficios no van a sustituir la higiene diaria ni las visitas al dentista, pero van a complementar la forma efectiva.
¿Cómo se cuida la microbiota oral a diario?
Además de los probióticos, existen una serie de costumbres cotidianas que ayudan a que se mantenga equilibrada.
Reducción del consumo de azúcares refinados
Los azúcares lo que hacen es alimentar a las bacterias dañinas. Es bueno optar por frutas enteras en vez de zumos, limitando los snacks azucarados entre las comidas, y evita las bebidas que tengan azúcar añadido.
Evita el uso excesivo de antisépticos agresivos
Los enjuagues que tienen clorhexidina o alcohol pueden tener utilidad de manera puntual, pero no tienen que utilizarse de forma crónica. Cuando necesites un enjuague, debes buscar opciones que no tengan alcohol y con unos ingredientes suaves.
Mantén una higiene mecánica adecuada
Cepillado dos veces diarias (o después de comer), hilo dental o cepillos interproximales y limpieza de la lengua. Lo más importante es la regularidad, no la agresividad.
Visita al dentista con regularidad
Las limpiezas profesionales eliminan el sarro y la placa que no puedes lograr en casa. Piensa que tu dentista puede detectar los problemas en fases tempranas, cuando son más complicadas de tratar.
Cuida tu hidratación
La saliva es un protector natural, el cual arrastra las partículas de comida, se neutralizan los ácidos y cuenta con enzimas antimicrobianas. Beber suficiente agua ayuda a mantener la salivación adecuada.
Incorpora alimentos prebióticos
Si se tiene una dieta rica en fibra, estimulando la salivación y se aportan nutrientes que favorecen a las bacterias beneficiosas, los alimentos fermentados pueden beneficiar al microbioma oral, ya que contienen bacterias beneficiosas que luchan contra las malas.
Considera probióticos orales específicos
Ya hemos visto cómo cepas como S. salivarius M18 pueden reforzar la microbiota oral de forma dirigida, en especial en situaciones de riesgo o después de los tratamientos dentales.
¿En qué situaciones es de utilidad reforzar la microbiota?
Existen momentos en los que el cuidado tiene una gran relevancia:
Tras tratamientos dentales
Las limpiezas en profundidad, los empastes, las extracciones o la cirugía periodontal alteran mucho el ecosistema oral. Los probióticos ayudan a que se restablezca el equilibrio más rápido.
Uso de ortodoncia
Los brackets, alineadores, o las prótesis son un problema para la higiene y se crean unos nichos en los que prosperan los patógenos. Se refuerza la microbiota con probióticos específicos reduciendo el riesgo de que haya complicaciones.
Halitosis recurrente
El mal aliento suele estar relacionado con un sobrecrecimiento de bacterias productoras de compuestos sulfurados. Un probiótico oral puede ayudar a restaurar un equilibrio más saludable y mantener un aliento fresco de manera duradera.
Embarazo
Los cambios a nivel hormonal aumentan el riesgo de gingivitis. El que se mantenga una microbiota equilibrada es fundamental para la salud de la madre y que se reduzcan los riesgos asociados al parto prematuro.
Personas mayores
Con el paso de los años, la producción de saliva se reduce y el riesgo de enfermedades periodontales aumenta. Esto es necesario tenerlo claro y que también ellos lo sepan para cuidarse más y acudir a revisión.
Niños y microbiota oral: empezar bien desde el principio
Lo cierto es que se establece temprano en la vida. Ya en el parto llegan los primeros microorganismos y en los primeros contactos con el entorno.
Partiendo de ahí existen factores como la lactancia, la alimentación, el uso de antibióticos y la higiene influyan en la forma en la que se configura dicho ecosistema.
En los niños, tenerla equilibrada es vital para que se prevengan las caries tempranas, manchas dentales y los problemas que hay en las encías. Existen evidencias que sugieren que la salud oral infantil puede tener impacto en el desarrollo inmunológico en general.
El cuidado no precisa gestos heroicos. Hablamos de hacer pequeños cambios en la rutina de tu día a día que puede que tengan un impacto realmente significativo:
- Cepillarse bien, pero no obsesionarse.
- Limitar los azúcares y los ultraprocesados.
- Beber el agua suficiente
- Visitar al dentista con regularidad
- Hay que pensar que un probiótico oral en concreto si cuentas con factores de riesgo o después de tratamientos dentales.
- Evitar antisépticos agresivos de forma crónica.
Queremos finalizar diciendo que la boca no deja de ser la puerta de entrada a tu cuerpo. Lo que ocurre allí no se queda allí y va a repercutir en tu salud a nivel global. El cuidado de la microbiota oral, es una manera de cuidarte a ti mismo, integralmente. Esto no debes nunca olvidarlo porque realmente solo tenemos una salud, la nuestra, y lo mejor es intentar siempre que se encuentre en las mejores condiciones.




