Conservar la sonrisa y mantenerla gracias a la odontología conservadora

Ir al dentista ya no es como antes. Cada vez resulta más fácil sentarse en la silla del dentista y dejarse hacer. Los tratamientos, aunque invasivos, se realizan con mayor rapidez y eficacia. En los casos más complejos, se recurre a la sedación consciente si el paciente lo requiere y en el mejor de los casos, tan solo se hace una revisión para comprobar que todo sigue en orden. Como sea, este campo de la medicina ha evolucionado notablemente, ofreciendo a los pacientes servicios a medida y sin complicaciones. Sin olvidarnos de la amplia variedad de tratamientos disponibles: desde la higiene y limpieza bucal hasta la solución de los problemas asociados a la articulación temporomandibular.

Una de las consultas más habituales que reciben los dentistas es la relativa a la odontología conservadora, en donde se realizan los tratamientos destinados al cuidado y la conservación de la dentadura natural. Este tipo de tratamientos se realizan con la finalidad de evitar llegar a la extracción de una o varias piezas dentales, algo inevitable y necesario en aquellos casos en los que la pieza se encuentra muy dañada o debilitada. Esto puede producirse a consecuencia de una caries que afecta al diente de manera que no es posible su rehabilitación, una periodontitis cuya infección llega al nervio dental, una fractura o cualquier afectación con la que se vea comprometida la estabilidad de una pieza dental.

De manera que podemos decir que la odontología conservadora tiene como finalidad eliminar únicamente el tejido dental que se encuentra deteriorado y mantener todas aquellas partes del diente que permanezcan sanas. Este enfoque permite conservar la mayor parte del diente, recuperando o manteniendo la salud dental, la funcionalidad de la pieza y la estética bucal. Se trata de una filosofía que se basa en la preservación de los dientes naturales y en evitar la extracción de las piezas dañadas siempre que sea posible.

Maneras de evitar la extracción

Este campo de la odontología agrupa una serie de tratamientos con los que se devuelve el funcionamiento y la estética de los dientes dañados. Las causas del problema dental pueden ser variadas. Cuando se trata de desgaste, fracturas o caries, estos suelen resolverse con empastes. En situaciones en las que el nervio se ve afectado, los tratamientos pasan por la endodoncia, como veremos con detalle.

Nada como una clínica dental con décadas de experiencia a sus espaldas para poder conocer mejor la odontología conservadora. El equipo multidisciplinar de Dental Médica realiza tratamientos de odontología restaurativa con ayuda de la última tecnología, además de ofrecer servicios integrales de odontología y otras disciplinas estéticas. Como hemos podido conocer, las técnicas y tratamientos que permiten mantener los dientes naturales sin que el dentista tenga que realizar una extracción son varios y frecuentes. Es decir, conocidos por la mayoría.

Dentro de estos tratamientos, el principal es la obturación, más conocida como empaste. Cuando los dientes presentan caries, resulta imprescindible tratar esa caries cuanto antes, de manera que se evite su extensión. Para lograrlo, hay que hacer una limpieza de la parte afectada y reemplazarla por el empaste. En determinados casos puede ser necesario sustituir un empaste antiguo de amalgama por uno nuevo. Los empastes de amalgama se caracterizan por su color plateado y, en consecuencia, son menos estéticos que los actuales de composite.

No obstante, solo se recomienda el cambio de un empaste de amalgama cuando se encuentra roto o presenta caries. Cuando se encuentran en buen estado, pueden permanecer en el diente sin problema. La temida liberación de mercurio que se produce es precisamente cuando se retira.

Pasamos a otro de los tratamientos conservadores por excelencia: la endodoncia. Este procedimiento se realiza en los dientes que presentan una caries profunda que afecta al tejido pulpar. Esto se produce cuando la caries no se trata a tiempo y la afectación hace que sea necesario extirpar la pulpa dental infectada, colocando en su lugar un material termoplástico. Este tratamiento es el que conocemos de forma coloquial como “matar el nervio”.

En aquellos casos en los que el diente presenta una gran parte de su estructura dañada, a consecuencia de una caries profunda o una fractura, se lleva a cabo un tratamiento de reconstrucción dental. El objetivo de este tratamiento es reconstruir la anatomía de la pieza dental con la finalidad de recuperar la funcionalidad del diente y su estética.

Por último, la odontología conservadora cuenta con un tratamiento de blanqueamiento interno que se lleva a cabo para aclarar el color de un diente que ha pasado por una endodoncia. Los dientes que han pasado por este tratamiento no responden al blanqueamiento dental tradicional, por lo que deben pasar por uno concreto, con el que se preserva la pieza dental original. Otras opciones para que el diente se blanquee son las carillas o recurrir a la corona, pero estos tratamientos no pertenecen a la odontología conservadora.

Endodoncia y obturación al detalle

Puesto que se trata de los procedimientos más habituales dentro de la odontología conservadora, vamos a conocer con mayor detalle en qué consisten estos tratamientos y cómo se realizan. Así, cuando nos toque pasar por la silla del dentista en alguno de ellos, sabemos a qué nos enfrentamos.

La endodoncia trata la morfología, la fisiología y la patología que afectan a la pulpa dental y los tejidos que rodean la raíz. Dentro del diente, debajo del esmalte, que es la parte visible del diente, y de la dentina, se encuentra un tejido blando: la pulpa dental o nervio. Esta pulpa contiene los vasos sanguíneos, nervios y tejido conectivo que alimentan al diente. La alteración de la salud de la pulpa dental puede producirse a consecuencia de varios factores, como una caries profunda o un traumatismo.

Estos tratamientos tratan el interior del diente preservando la salud e integridad del mismo, con la finalidad de mantener la dentición natural, el hueso y la encía, además de la funcionalidad. Un tratamiento de endodoncia permite conservar la sonrisa natural, comer con normalidad y que el diente permanezca junto al resto de la dentición. Con la endodoncia se curan las infecciones dentales y se regenera el hueso perdido alrededor del diente.

Realizar una endodoncia es necesario cuando la pulpa dental se inflama o infecta, lo que puede producirse a causa de caries profunda, traumatismos o fracturas en el diente, entre otros procesos patológicos, como vimos anteriormente. De no tratarse la inflamación o infección de la pulpa, se presenta dolor intermitente o constante; puede aparecer un flemón con inflamación de la encía o una fístula que supure. Los síntomas más comunes de que la pulpa está dañada son el dolor, la sensibilidad prolongada al frío o al calor, cambios de color, hinchazón y molestia en la encía alrededor del diente. En aquellos casos en los que no se producen síntomas, puede ser que el nervio se encuentre necrosado o muerto.

Los tratamientos endodónticos se realizan en una sesión, aunque pueden darse situaciones en las que puede ser necesario realizarlos en dos o más si el profesional de la odontología lo considera.

Pasamos a la obturación o empaste, un procedimiento que se realiza, como bien sabemos todos, para eliminar la caries que presenta un diente y mantenerlo sano el mayor tiempo posible. Una vez que se detecta la caries, mediante una exploración bucal o pruebas complementarias que detectan las caries más escondidas, se inicia el proceso de obturación. Se trata de un proceso sencillo y de lo más habitual dentro de la odontología, lo que hace que se trate de procesos que se realizan en tiempos cortos, por lo general, inferiores a una hora.

Los pasos a seguir a la hora de realizar un empaste u obturación son los siguientes:

  • Anestesia para evitar molestias al paciente durante el proceso.
  • Aislamiento del diente con el dique de goma, mejorando el control bacteriológico de la retirada de la caries, mejorando el comportamiento de los adhesivos y el composite.
  • Eliminar la caries mediante diferentes fresas, limpiando todo el diente y realizando una cavidad con forma específica para que el material se retenga como es debido.
  • Desinfección de la superficie del diente sano con productos específicos.
  • Colocación del material de obturación, rellenando la cavidad realizada siguiendo la forma y el color del diente.
  • Pulido del empaste dental una vez que el material se ha endurecido. Se le da la forma adecuada y se pule para que quede ajustado a la mordida del paciente y lo más liso posible, exento de impurezas.

Los empastes dentales se pueden clasificar según su forma o el material utilizado. A razón de la forma, encontramos empastes simples y compuestos o reconstrucciones. En función del material, se clasifican en obturaciones de composite o resina, que imitan muy bien el color de las piezas dentales, y obturaciones metálicas o de amalgama, que prácticamente no se utilizan en la actualidad, pero fueron utilizadas durante décadas, siendo muy duraderas.

Podríamos seguir hablando de empastes u obturaciones, de endodoncias y de muchos más tratamientos odontológicos de todo tipo, pero de momento lo dejamos aquí para tener más que contar en otro artículo.