Acudir al dentista no es fácil. Sea por miedo a la silla del dentista, sea por los costes que conlleva, lo cierto es que las visitas al odontólogo se demoran mucho más de lo conveniente. Está claro que, ante la fractura de una muela, la caída de un diente o ciertas afecciones, resulta inevitable acudir al profesional de la odontología. De hecho, se torna indispensable y urgente. Sin embargo, en numerosas situaciones, con independencia de la gravedad, demoramos esa visita hasta que se hace imprescindible.
Como bien sabemos todos, la odontología no es un servicio de salud pública, salvo en casos concretos. Extracciones y atención muy básica entran dentro de la sanidad pública, pero el resto de problemas y dolencias no está cubierto por la seguridad social. Razón por la que una gran mayoría recurre a los remedios caseros para paliar sus molestias hasta que es posible visitar a un profesional. Cada uno tiene sus razones particulares para actuar de determinada manera.
Teniendo presente que en los últimos años el interés por lo natural es más que creciente y el campo de la odontología cuenta con sus profesionales holísticos e integrativos, los métodos naturales pueden resultar eficaces. Al menos hasta cierto punto. La finalidad de recurrir a los remedios más caseros y naturales no es otra que evitar los productos elaborados con ingredientes artificiales y químicos. Existen métodos más suaves y ecológicos que ayudan a mantener la salud bucodental, como aceites esenciales o enjuagues con hierbas.
No obstante, aunque vamos a hablar sobre remedios caseros y naturales para aliviar las dolencias que afectan a la cavidad oral, debemos dejar muy claro que siempre es conveniente acudir al dentista. Ante cualquier problema bucal de mayor gravedad o que se presente de forma recurrente, los remedios naturales y caseros pueden no ser la mejor opción.
Efectividad basada en la evidencia
La medicina más tradicional y las tendencias más modernas encuentran un punto de convergencia en las alternativas naturales. En Ortodoncia Gran Vía 51, donde proporcionan los tratamientos dentales más vanguardistas, nos recuerdan que estos remedios o terapias naturales pueden resultar útiles en determinados casos, pero siempre es necesario contar con la opinión y consejo del profesional. Algo que ya hemos dejado claro anteriormente.
Veamos a continuación algunas de esas terapias y cómo funcionan, empezando por el aceite de coco y la denominada práctica del “oil pulling” o enjuague bucal en nuestro idioma. Una de las prácticas más antiguas de la medicina ayurvédica consiste en enjuagarse la boca con aceite de coco durante unos quince o veinte minutos. El objetivo de este tratamiento es que las propiedades antibacterianas que posee el aceite de coco eliminen las toxinas, mejorando la salud bucal. Muchos defensores de esta práctica aseguran que con ella se previene la aparición de la caries, los dientes se blanquean y mejora el aliento.
Existen estudios publicados que este tipo de enjuague puede ayudar a reducir los niveles de placa y gingivitis, si bien es cierto que no sustituye al cepillado con pasta de dientes y el uso de hilo dental.
De sobra es conocido el uso de bicarbonato sódico para blanquear los dientes. Este ingrediente, que casi todo el mundo tiene en la cocina, es un abrasivo suave que se ha utilizado durante décadas como blanqueador casero para los dientes. La fricción que se produce al cepillarse con él puede eliminar las manchas superficiales del esmalte y proporcionar un aspecto más blanco.
Los estudios realizados al respecto indican que puede ser eficaz para remover las manchas más superficiales, pero su uso excesivo puede llegar a desgastar el esmalte dental, llevando a mayor sensibilidad y otros problemas. Es aconsejable utilizar productos que incluyan bicarbonato en concentraciones seguras, en lugar de utilizar bicarbonato sódico sin más.
Pasamos a una mezcla habitual: enjuagues con sal y bicarbonato. Remedios más que populares para aliviar el dolor de las encías inflamadas o las aftas bucales. Las propiedades alcalinas del bicarbonato pueden neutralizar los ácidos presentes en la boca, en tanto que la sal ejerce propiedades antisépticas.
Un estudio llevado a cabo sugiere que los enjuagues realizados con agua salada pueden reducir la inflamación y combatir las bacterias que provocan infección. Aunque no deben utilizarse como sustituto de los enjuagues bucales comerciales.
El uso de aloe vera para las encías inflamadas debido a sus propiedades curativas y antiinflamatorias es común en problemas como la gingivitis. De hecho, los productos naturales para los dientes incluyen este ingrediente en su composición, para aliviar el dolor de las encías y las aftas de la boca.
Como en los casos anteriores, los estudios llevados a cabo indican que pueden ser tan efectivos como los enjuagues comerciales a la hora de reducir la inflamación de las encías, pero hay que asegurarse de que el aloe vera utilizado en la composición sea de buena calidad y esté libre de aditivos.
Por otro lado, tenemos el carbón activo, utilizado para blanquear los dientes. Su popularidad como blanqueador dental natural es muy popular, por lo que existen numerosos productos que lo incluyen como ingrediente, afirmando que absorbe las manchas de los dientes. La evidencia científica, lo que dice es que es capaz de eliminar alguna mancha superficial, pero un uso frecuente puede, como en el caso del bicarbonato, llegar a dañar el esmalte.
Llegamos al té verde, fuente rica en antioxidantes y polifenoles con efectos antimicrobianos. Las investigaciones efectuadas señalan que pueden ayudar a combatir el mal aliento, inhibir el crecimiento de las bacterias relacionadas con la caries y la enfermedad periodontal. Como en todo lo expuesto, aquí también hay un pero… no sustituye una higiene bucal adecuada.
En resumidas cuentas, estas alternativas naturales se recomiendan como complementarias a una rutina de higiene dental. Aportan beneficios, pero no son consideradas suficientes para mantener una buena salud oral.
Otros “truquillos” dentales
A continuación, vamos a comentar algunos otros remedios caseros que, utilizados de forma puntual y correcta, pueden ayudar a paliar los problemas bucodentales más habituales.
La boca seca es un problema común y extendido entre la población, sobre todo en los adultos. El origen de la sequedad bucal puede encontrarse en el consumo de algunos medicamentos, padecer alguna enfermedad como la diabetes o el síndrome de Sjögren, etc. Para controlar este problema, es fundamental mantener una hidratación adecuada, sobre todo cuando se realiza alguna actividad física o la temperatura es elevada. Consumir chicle o caramelos sin azúcar ayuda a estimular la producción de saliva, reduciendo esa molesta sequedad.
¿Dientes amarillos? Lo primero, aclarar que cada dentina puede presentar una amplia variedad de colores dentro del blanco, desde el naranja-amarillo hasta el gris-rosado, lo que viene determinado en los genes. El tiempo y algunos hábitos de higiene, alimentación o de vida pueden manchar los dientes. La mejor manera de recuperar el color natural es, indudablemente, el blanqueamiento dental profesional, pero existen soluciones sencillas como evitar el tabaquismo, no consumir alcohol o bebidas azucaradas y ácidas, controlar el café y el té, al mismo tiempo que se consumen lácteos, verduras que requieren mucha masticación como el brócoli o la coliflor, frutas como las fresas, etc. Las pastas de dientes blanqueantes tienen un efecto muy escaso, poco más que eliminar las manchas más ligeras y superficiales.
Para quienes padecen bruxismo, ese molesto acto de rechinar o apretar los dientes de forma involuntaria, lo mejor es controlar los detonantes. El bruxismo puede ser hereditario y su tratamiento se encuentra muy ligado al estrés y la ansiedad, por lo que se aconseja evitar los estresores y hacer ejercicios de relajación antes de dormir. Aplicar hielo o calor húmedo en los músculos de la mandíbula, llevar a cabo ejercicios, estiramientos y masajes en la zona de influencia de la ATM, al tiempo que se evita el consumo de sustancias estimulantes como el café, puede ayudar a reducir esta patología.
El dolor de muelas puede ser muy molesto. Existen muchos motivos que hacen que las muelas duelan, por lo que la solución y el remedio dependen del desencadenante. Lo más habitual es aplicar frío local si existe inflamación, hacer gárgaras con agua y sal en el caso de haber infección o extremar la limpieza y utilizar hilo dental si existe algo en los dientes que pueda estar dañándolos. Colocar bolsas de té negro o menta caliente en la encía puede ayudar debido a su efecto antibacteriano. Aunque en estos casos, si se trata de un dolor intenso y que perdura, visitar al dentista es la única opción viable.
Quienes padecen sensibilidad dental tienen que saber que se trata de un indicador de que va a ser necesario acudir al dentista debido a algún problema bucal. Mientras el problema da la cara y se va a la consulta, lo más aconsejable es evitar los alimentos y bebidas muy ácidos, muy fríos o calientes y muy azucarados. Llevar una dieta con un alto contenido en lácteos y alimentos ricos en oxalato como las espinacas o el plátano puede favorecer la disminución de la sensibilidad.
Existen más remedios caseros para paliar los síntomas de algún problema bucodental. Un buen dentista estará encantado de proporcionártelos llegado el caso, puesto que lo mejor es siempre ponerse en manos del profesional.




