No son las típicas cosas que uno se pregunte de repente, porque uno no va por ahí, ve un paquete de tabaco en el suelo y dice “Vaya, ¿cómo se hará el tabaco”?. Pero es que yo soy muy curioso y siempre me estoy preguntando cosas, y como no puedo estarme quieto, mi cabeza hace todo el trabajo por mí y me da más cosas en las que pensar de las que me gustaría. Y, con las botellas de vino, me pasó.
Era Navidad, y en esas fiestas, aunque no bebas, bebes, porque por una vez al año… en fiestas especiales… no pasa nada, porque es para celebrar. Yo no suelo beber, porque padezco de migrañas y es una de las cosas que me provocan de repente ese dolor de cabeza. No está científicamente comprobado que sea así, pero a mí me pasa, te lo juro: bebo alcohol, y empiezo a tener cierta punzada en la cabeza que, como no ataque, desemboca en un pedazo de dolor de cabeza que me anula durante días.
Por eso yo no suelo beber, ni siquiera en las fiestas… pero de vez en cuando me tientan. Mi hermana, mi esposa… me dicen que por una vez no pasa nada, ¡y es Navidad!, y al final acabo cediendo y me bebo una copita de Pedro Ximenez, que es el vino que más me gusta por culpa de mi mujer, que me lo dio aprobar hace años diciendo que estaba buenísimo, ¡y cuánta razón!
Al final me pongo a hablar de otras cosas… la cuestión es que esas útlimas navidades me eché una copita de vino y mi cabeza empezó a desvariar. Me encanta la naturaleza y soy 100% activista y defensor del planeta… y mi cabeza pensó en cómo se hacía una botella de vino, en si hacía daño al planeta… y en si podía seguir bebiendo, o dejar de beber porque estaba perjudicando lo que tanto me gustaba: la naturaleza.
Primero, investigué la cantidad de agua que se usa en las bebidas
¿Sabes cuánta cantidad de agua se necesita para todo lo que usamos hoy día? Ya no hablo solo de la bebida, sino todo, incluso de algo tan actual como al Inteligencia Artificial. Se usa tantísima cantidad de agua que es preocupante, y si además de esto pensamos en la cantidad de agua que se utiliza para todo, como bebidas, Inteligencia Artificial, ropas, industrias… es tantísima cantidad de agua que me hace llevarme las manos a la cabeza, ¡es horrible! Y lo peor es que ninguno de nosotros pensamos en todo esto cuando lo estamos usando o comprando.
La cosa es que, en esta industrial, el agua NO se usa para hacer la bebida, sino para todo lo que hay antes y después de su elaboración, sobre todo en limpieza, en su preparación e incluso en preparar los equipos que van a trabajar para fabricar esas botellas y su contenido. Entonces, si piensas en UNA fábrica, pues realmente no es para tanto, ¿no? Porque una sola no hace tanto daño… ¿pero crees que solo hay una fábrica de bebidas en España? ¿O en el mundo? Vinos, cevezas, refrescos… hay tantos tipos de bebidas que hay muchísimas fábricas de bebidas repartidas por el mundo, y el consumo de agua es enormísimo.
Pero no todo es malo, seamos claros: el agua que se usa a veces es necesaria, porque también se usa para la higiene (porque, si no, consumirías bebidas o botellas preparadas en máquinas sucias y con procesos no desinfectados) o incluso en seguridad alimentaria (que va directamente ligado a las desinfecciones, por ejemplo). Usar el agua de forma arbitraria y sin penalización no es bueno, pero usarla para que no nos haga daño lo que consumimos… ya es diferente, y no estoy en contra de eso.
El desperdicio industrial que se produce no se puede seguir ignorando, nunca más
No sé si sabes que, en el tema de este tipo de fábricas (ya sean de comida o de bebida) se ha hablado siempre y muchas veces de que se desperdicia mucha agua y energía. De hecho, algunos estudios se ha analizado que se desperdicia hasta un 30% de agua y energía en la producción, porque no se aprovecha bien este recurso como se debería, y ni siquiera son optimizados.
De hecho, como ya te he explicado antes, los mayores problemas en estas cosas se originan en los procesos de limpieza, donde podía llegar a consumirse entre un 40% y un 60% del agua total de una planta, ¡y eso es muchísimo! Entonces, se está intentando reducir este consumo con sistemas más controlados, con sistemas que hagan que no se pierda tanta agua por fallos o falta de organización en las industrias.
Me he informado y lo bueno es que ahora muchos, MUCHOS sectores de este tipo trabajan con circuitos cerrados y reutilización parcial del agua, así que, gracias a este tipo de cambio, se ha conseguido reducir, ¡al fin!, el consumo de hasta en un 20%–40%m en comparación con sistemas tradicionales. Esto me deja MUCHO más tranquilo, porque ahora, al menos con el agua, sé que se está poniendo una solución que, con el tiempo, va a conseguirse que este tipo de desperdicio sea prácticamente 0, lo que sería maravilloso para personas que, como yo, están tan preocupadas por el medio ambiente y sus recursos.
También me informé sobre los residuos industriales
No solo se consume agua en la elaboración de una botella de vino. ¿Con qué se hace una botella de vino, por ejemplo? Porque con agua no es, algunas se hacen con cartón (como el vino blanco que se le echa la comida), otras con cristal (que es lo más común)… y todo eso son materias primas que tienen que salir de alguna parte, y que luego nosotros, para seguir ayudando al planeta, tenemos que reciclar. Pero ¿todos reciclamos a nivel personal? ¿O las empresas, a nivel gigantesco, poque son los que más materiales consumen?
Bueno, se dice que un 30% de las materias primas que se usan en las empresas se pierden, porque no solo no las reciclan ellas, sino que no las reciclamos nosotros tampoco. Esto hace que todo ese material acabe muriéndose de la risa en el planeta, y esto es algo que, sinceramente, si todos tuviésemos un poco más de conciencia, podríamos evitar. ¿Te imaginas que todas las fábricas del planeta no solo no reciclaran, sino que no vertieran -ni le quitara- al medio ambiente tal cantidad de materia prima?
Por suerte, creo que todos, sobre todo las grandes empresas, empiezan a estar más concienciados con todo esto, ya sea porque la gente cada vez es más exigente, porque la ley es cada vez más exigente y castiga más, o porque de verdad ellos mismos están empezando a pensar en el planeta. La cosa es que, gracias a que ahora hay sistemas de producción más cerrados y controlados, se ha reducido el desperdicio de este tipo de cosas hasta en un 40% en comparación con lo que había antes, y todo esto ha sido gracias a un mejor control de flujos, filtrado y aprovechamiento de materiales.
La precisión en la elaboración de botellas ahora es mucho mejor, y ayuda mucho al planeta
No todo es malo en esto, gracias a Dios, si no me habría puesto muy triste y habría dejado de consumir alcohol (incluso le habría dicho a mi mujer que lo dejase de hacer también, porque ella apoya también mucho al medio ambiente).
Antes de que la tecnología avanzase tantísimo, había muchos errores porque la mayor parte del proceso era calculado a mano por personas, y las personas podemos cometer muchos errores por muchas cosas: despistes, olvidos… Las máquinas fallan menos que nosotros, y ahora controlan una enorme cantidad de cosas que nos ayudan a desperdiciar menos. Ahora, estas máquinas, mejor fabricadas, controlan cosas como la temperatura, la presión o el caudal.
Hasta un 30% menos de desperdicio energético y material se ha conseguido, gracias a este tipo de maquinaria tan especializada. De hecho, como nos comentan desde Boada, tecnología industrial, que es una empresa dedicada a la comercialización, innovación y fabricación de maquinaria como la prensa vertical de vino, para la elaboración de bebidas como: vino, espumosos, cerveza, sidra, zumos y, a parte, aceites de oliva con sus respectivos accesorio, me explicaron que ahora este tipo de sectores precisamente buscan la precisión. Ya no solo al crear el vino, sino en el depósito de los mismos, en la elaboración y en todo el proceso hasta que el producto final ha salido.
Lo que he descubierto gracias a esta última investigación…
es que antes de la tecnología primaba que el producto saliese rápido, bueno y bien. Ahora, en cambio, gracias a que las personas tienen más conciencia y a que el planeta nos necesita, la tecnología ha empezado a desviarse a no solo hacerlo todo bueno y bonito, sino, además, efectivo y ahorrativo, tanto para las personas como para el medio ambiente.
O sea, que la gente ya no solo busca que sea bueno, sino que encima respete el medio ambiente, hayan menos errores que cuesten toneladas de desperdicio o de agua, ni que nos pongamos malos porque no se haya desintoxicado bien el proceso. Lo bueno es que ahora la gente es más exigente, y ahora también quiere que el proceso sea beuno para ellos y para el planeta.
Esto me llevó a pensar en todo lo que consumimos habitualmente de forma inconsciente
Aunque ahora ya no es tanto así, hasta hace relativamente poco todos consumíamos sin pensar en de dónde provenía o si respetaba el medio ambiente. Yo soy prodefensor de la Tierra, pero NO siempre he pensado en estas cosas cuando consumía ciertas cosas. Solo abría el paquete de patatas y me lo comía, o me tomaba esa copita en Navidad porque, por una vez al año, no hace daño. ¿Y si sí nos hace daño esa única vez? ¿Y si ese “una vez al año” no nos hace daño a nosotros, sino al planeta en sí?
Estamos tan acostumbrados a consumir y consumir, sin mirar nada más que el dinero, que no tenemos ni idea de cuánta agua, energía o materiales se necesitan para que tú puedas tener eso que ahora tienes entre tus manos. Para fabricar cualquier cosa se necesian un montón de recursos que pueden afectar un montón al planeta sin que te enteres. Por eso, te invito no solo a consumir sino, como yo, a preguntarte. A preguntarte de dónde viene, a dónde va y qué ha sido necesario para que eso que tengo entre las manos sea posible.
Y si descubres que lo que has comprado no solo es insano para ti, sino que perjudica al planeta… tan vez deberías de empezar a preguntarte si lo necesitas de verdad, o si solo es un capricho que puede esperar, o que tal vez deberías de dejar de consumir. Como el alcohol, que encima te daña.
No es necesario que lo dejes todo, empieza poco a poco
Ninguno de nosotros podemos cambiar todo de repente de un día para otro, no podemos pasar de beber alcohol con los colegas los fines de semana o no consumir nunca, o de no comprar ropa que me guste todos los meses o no comprar nada en dos o tres años. Esto es imposible, y encima nos va a crear tal nivel de ansiedad que vamos a salvar al planeta, pero nos vamos a perjudicar a nosotros mismos.
Lo que tenemos que hacer es empezar poco a poco:
-Empezar a consumir alcohol solo dos veces al mes, y luego subir a una al mes, y con el tiempo dejarlo y hacer que el hígado nos lo agradezca.
-Si eres de los compradores compulsivos de ropa, pensar en cuánta ropa necesitas de verdad y alargar la compra de la misma en el tiempo, como con el alcohol.
-Si descubres que una fábrica de vinos no respeta esto y perjudica al medio ambiente, no comrparles más a ellos, pero sí a aquella que lo respete…
Son pequeños cambios que si lo haces solo tú realmente no conseguimos nada, pero si los haces tú, los hago yo, lo hace mi mujer, mis suegros, mis vecinos… la cosa ya es diferente.




